Los minijobs son (más) miseria

Por si la reforma laboral se había quedado corta, el gobierno ha anunciado una nueva medida que precariza más y más las condiciones de las jóvenes: la creación de ‘minijobs’ para incentivar la contratación a tiempo parcial con vinculación a la formación a los menores de 30 años.  
 
Con esta medida “castigo” del neoliberalismo, la juventud pagará, una vez más, “su parte de la crisis”. Los minijobs, que sólo aumentan la precariedad y maquillan las estadísticas de desempleo, serán aprobados hasta que el desempleo baje al 15%. Pese a la versión del gobierno, la evidencia muestra que los minijobs no generan nuevos puestos de trabajo, no son una herramienta para luchar contra el desempleo sino para precarizar más a los trabajadores. Por ejemplo, en Alemania han destruido empleo regular sustituyendolo por contratos precarios sin derechos.

 

Mientras a los banqueros les premian con grandes incentivos sin condiciones, a las jóvenes nos castigan porque los empresarios son incapaces de crear trabajo de forma legal. Estamos hartas de economía sumergida, de salarios en negro, de no cotizar, de becas que ocultan puestos de trabajo.
 
Sabemos que la solución al desempleo no es el subempleo; las soluciones pasan por permitir a las personas desarrollar sus proyectos de vida. No es vicio por trabajar, ni aspiración por estar produciendo para el 1%. Se trata de disponer de recursos suficientes para vivir con dignidad. 
 

La única solución viable pasa por reformular el modelo: necesitamos repartir el empleo para que se eviten las jornadas inhumanas mientras el desempleo sigue subiendo. Además, deben evitarse las contrataciones ilegales, con más y mejores inspecciones de trabajo y, paralelamente, fomentar el autoempleo bajo fórmulas democráticas para que los propios trabajadores sean quienes tomen las decisiones sobre sus condiciones laborales. 

 
Para ello tenemos que reivindicar un modelo de redistribución que se desarrolle en dos fases: parar el expolio que significan las privatizaciones, los rescates bancarios y los recortes impuestos por las políticas de austeridad de la Troikaromper la idea de que sólo mediante el empleo podemos acceder a los derechos (sanidad, educación, vivienda, pensiones…). Esto último sólo será posible aumentando los impuestos sobre los beneficios empresariales, grandes fortunas y operaciones especulativas, para poder financiar un modelo de derechos universales desligados del empleo.