El otro lado de los sobres

Ya nadie duda que Mariano Rajoy y otros muchos dirigentes del Partido Popular recibieran durante años dinero negro de empresarios. Las pruebas son cada día más irrefutables y ya ni los de su partido se creen las mentiras del presidente del gobierno. Así lo demostraron las manifestaciones del pasado día 18 delante de sedes del PP que exigieron la dimisión inmediata del ejecutivo. Hay convocada una protesta para el próximo martes a las 20H en Sol, y habrá más: no pararemos hasta que se vayan.
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El ‘caso Bárcenas’ no es un hecho anecdótico protagonizado en exclusiva por un puñado de políticos codiciosos y sin principios. La financiación ilegal del PP es una muestra más (particularmente escandalosa) de un sistema de corrupción estructural en el que participa buena parte de la élite política y empresarial de nuestro país. Para que haya un político corrupto tiene que haber un empresario corruptor y unos son tan culpables como los otros.
Ya han aparecido los nombres de algunos de los empresarios que pagaron sobresueldos a dirigentes del PP: Luis del Rivero, el Marqués de Villarmir, Mayor Oreja (hermano de Jaime Mayor Oreja), Luis Roig… El último es el presidente de Mercadona, una empresa que presume de ser socialmente responsable (nada dice su página web sobre sobornos a políticos). 
 
Los demás son directivos de grandes constructoras: Sacyr –esa que parece que se adjudicó una contrata del ayuntamiento de Toledo a cambio de 200.000 euros, OHL y FCC. Ya veremos si los jueces consiguen demostrarlo o no, pero no parece descabellado pensar que los sobres entregados en Génova ayudasen a estos empresarios a conseguir la adjudicación de alguna de las muchas y costosas obras públicas que impulsaron los gobiernos del PP y del PSOE durante los años del boom inmobiliario.
Pero los pagos en negro eran una inversión rentable por una segunda razón. Hasta 2007 el Partido Popular (igual que su versión light, el PSOE) hinchó la burbuja inmobiliaria hasta que estalló, obedeciendo la ciega codicia de las constructoras, que no veían más que suculentos beneficios a corto plazo. Tras el estallido de la crisis, los gobiernos de Zapatero y Rajoy siguieron obedeciendo los dictados de la élite empresarial y bancaria, esta vez en forma de privatizaciones y reformas laborales. No hay duda de que los sobres llenos de billetes de quinientos euros que siguieron llegando a Génova acabaron de convencer a Rajoy, Cospedal y sus compañeros de que el desmantelamiento del Estado del bienestar y la precarización de las condiciones de trabajo son el camino correcto para salir de la crisis. 

Por ello, desde la Oficina Precaria llamamos a acudir a la concentración que tendrá lugar este martes 30 de julio en Sol a las 20:00H y a las siguientes que se convoquen.  
 
Tenemos que echar a quienes pagan y a quienes cobran, porque todos ellos ganan y nosotros perdemos. Cada pago en negro significa menos derechos laborales, menos servicios públicos, menos democracia. Cada billete de 500 que entra en Génova 13 es la diferencia entre nuestro salario miserable y un sueldo digno. Cada contrata inflada, cada favor pagado, suponen miles de euros que se retiran de los servicios públicos de las mayorías sociales y engordan a una casta incompatible con nuestras vidas. El gobierno de la mafia y sus secuaces no merecen seguir un minuto más en el poder y vamos a seguir saliendo a la calle a gritárselo hasta que se vayan.