8 de Marzo Precariedad tiene nombre de mujer

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Este 8 de marzo llega tras varios años de recortes sociales, supresión de derechos laborales, desmantelamiento de los servicios públicos y ataques a nuestras libertades tan graves como la reforma de la ley del aborto de Gallardón. En medio de todo esto es frecuente escuchar ese argumento fácil de “la prioridad de las luchas”. Parece que, de nuevo, los“problemas de mujeres” quedan relegados, se consideran una cuestión anecdótica de la que ya nos encargaremos luego.

 Pero hace tiempo que dejamos de tragarnos ese cuento. Las mujeres somos las primeras golpeadas por la crisis, porque somos el primer y el último eslabón de este sistema que se hunde. Incorporadas a un mercado laboral feroz, tenemos que esconder lo que nos han enseñado que somos (madres, cuidadoras, pacientes, sumisas), rasgos supuéstamente femeninos que se nos siguen exigiendo en el espacio privado, lo que nos lleva a la contradicción y a la doble explotación, dentro y fuera de casa.

El sistema capitalista continúa necesitando ese espacio privado, ese trabajo de cuidadaos y de reproducción de la vida que seguimos realizando casi en exclusiva las mujeres. Así, sigue existiendo una brecha salarial entre hombres y mujeres que hace que ellas tengan que trabajar 84 días más al año para ganar lo mismo que un hombre. Las bajas de paternidad siguen siendo una anécdota y las mujeres sufren una mayor tasa de temporalidad laboral que los hombres. Estos datos nos muestran un mercado laboral en el que aún queda mucho por hacer en materia de igualdad.

Los recortes sociales recrudecen esta situación, ya que se está atacando a derechos socializados como la educación de los niños y niñas, el cuidado de enfermos y de personas dependientes. Los recortes suponen la expropiación al común de estos servicios para ponerlos en venta, lo que supone la vuelta de todas estas tareas al ámbito privado, reforzando un sistema patriarcal que nunca se ha superado.

Por eso hace necesario que dentro de una nueva carta de derechos sociales los derechos de cuidados no sean olvidados; una sociedad colaborativa necesita socializar los cuidados para repartirlos, al igual que el empleo y los beneficios empresariales.

 El individualismo liberal oculta que partimos de discriminaciones y diferencias previas, y que solo la colaboración y la producción en común nos permitirán acceder a una sociedad libre en la que las oportunidades dependan de los deseos y las necesidades de cada uno, y no del género, la clase social o cualquier otra diferencia.

Por todo ello, como Oficina Precaria nos reconocemos en la lucha feminista y llamamos, hoy más que nunca, a celebrar este 8 de marzo en la calle, gritando por esos derechos que nos están arrebatando o que nunca conseguimos.

Hoy, 8 de marzo, a las 19:00 en la Plaza de Cibeles

Porque la precariedad tiene nombre de mujer, ¡nuestros derechos no se recortan!