Notas sobre becas, universidad y trabajo postfordista

Artículo publicado en Disparamag.com

 O de por qué el movimiento estudiantil debe decir “No más becas por trabajo”

El elemento constitutivo de un movimiento estudiantil es el estudio crítico de las transformaciones de la universidad. Sin ello, no hay movimiento estudiantil a pesar de que pueda haber estudiantes movilizadas. Desde el fin de ciclo de la lucha contra Bolonia en 2010 no ha existido en el Reino de España un movimiento universitario relevante de tales características.

A día de hoy, la crítica a las transformaciones de la universidad no puede limitarse al encarecimiento de los planes de estudios, ni tampoco a su caracterización como aparato hegemónico1 en el sentido de que sus contenidos transmitan una determinada ideología neoliberal, que lo hacen. En todo caso, una crítica radical a la universidad como aparato hegemónico debe prestar atención a la biopolítica que en ella se da: los horarios, la asistencia obligatoria, los trabajos en pequeños grupos que compiten entre sí, la meritocracia que generan, la evaluación continua. Esta biopolítica es la que modela un trabajador postfordista competitivo, siempre disponible, siempre dispuesto a poner sus capacidades cognitivas y afectivas al servicio del trabajo.

El decreto 3+2 no debe entenderse sólo como un encarecimiento del ciclo completo de la universidad. El 3+2 es el siguiente movimiento de un basto proceso de transformación de la universidad a nivel mundial en las últimas décadas que se caracteriza por la jerarquización entre universidades, la adaptación de los planes de estudio e investigación a las necesidades del mercado o la entrada del capital privado y sus lógicas en la financiación y la gobernanza de los centros de estudio, que tienen como uno de sus resultados inmediatos la expulsión de los estratos más humildes de la educación superior una vez que la masificación de la universidad no es productiva en nuestro capitalismo de sol y casino. Esta última consecuencia no es incompatible con el rescate de sus elementos más prometedores a través de programas meritocráticos como las becas de excelencia de la Comunidad de Madrid: la renovación de élites emerge siempre como una función de la universidad2.

Es falso que las transformaciones de la universidad hacia la universidad-empresa vayan encaminadas a expulsar a las egresadas del mercado laboral. Simplemente busca que ocupen un lugar diferente en la jerarquía del trabajo. El grado devaluado es suficiente formación para ocupar los puestos de peón de una economía basada en servicios de bajo valor añadido (turismo, finanzas, comercio, comunicación), mientras que el máster sirve para formar a los cuadros dirigentes de esa misma economía y las pocas que obtengan trabajos en sectores de mayor valor añadido (ingenierías, biotecnología, etc.)3.


Una crítica radical a la universidad realmente existente pasa por entender sus transformaciones en función de las transformaciones del trabajo
, y para ello no puede omitirse la figura de las becas-prácticas. El crear la necesidad de hacer varios periodos de prácticas en empresas a lo largo del grado es un elemento central en el discurso meritocrático que se impone cada vez más en la universidad y las universidades tienen un papel necesario de complicidad en los abusos que se dan en ellas, que en una inmensa mayoría de los casos encumbren puestos de trabajo sin los -cada vez menos- derechos que llevan aparejados. Las becas, por otro lado, son una forma ideal de generar una masa de mano de obra barata y fácilmente sustituible para los puestos de poca responsabilidad: la altísima rotación de becarios en muchísimas empresas muestra cómo no se consideran una inversión de futuro, sino como un parche para hacer frente a las brutales reducciones de personal. La introducción de las prácticas en empresa forma parte del proceso de mercantilización de la universidad, y no se puede escindir de él.

Las becarias somos un sujeto ambiguo, en la medida en que desarrollamos una actividad productiva en la empresa o dentro de la universidad, pero no se nos reconoce una relación laboral, ni tampoco los derechos específicos de las estudiantes. No dejar de ser llamativo que, a pesar de ello, en 2011 el gobierno del PSOE reconociera el derecho a cotizar en la Seguridad Social, admitiendo de facto que la relación laboral existe4. Otra paradoja más: ¿cuál es el único sujeto al que no se le reconoce el derecho a ejercer una huelga general universitaria? El becario de la biblioteca, que ni es trabajador, ni importa que sea estudiante para el ejercicio de su trabajo. Más allá de un debate estéril sobre si la becaria debe o no debe ser una trabajadora, es preciso generar un marco de derechos que cubra todas las contingencias que se dan en el desarrollo de su actividad.

Según su regulación, las becas en empresa o cualquier otra institución tienen que tener un carácter eminentemente formativo5, pero ello no se cumple casi nunca, ya que los convenios de prácticas y su desarrollo efectivo no contemplan un itinerario formativo, ni la rotación entre departamentos de una empresa. Desde la campaña “No más becas por trabajo” entendemos que se debe garantizar la formación efectiva, pero también una compensación económica por el trabajo productivo realizado y por el coste de oportunidad de mantenerse fuera del mercado laboral. Una revelación gratis para los señores ministros y rectores: las estudiantes no vivimos del aire.

 

Infografía No Más Becas por Trabajo

La Oficina Precaria y los colectivos que forman parte de la campaña contra las becas fraudulentas hemos identificado alas instituciones universitarias como responsables directos de la precariedad que vivimos las becarias. Por ello, enfocamos nuestra práctica política a que fuercen unas condiciones mínimas de dignidad en los convenios6, que sólo existen porque las universidades los firman. La “pérdida de atractivo” de las estudiantes-becarias para las empresas es una excusa que se comenta por sí sola, y es exactamente lo mismo que decir que “un salario mínimo no sirve de nada si no hay empleo”.

Una política radical contra la universidad realmente existente pasa por cortocircuitar todas las prácticas de meritocracia, competitividad, precarización y autoprecarización que se dan como resultado de las múltiples reformas que han transformado la universidad. Como parte de este cortocircuito, entendemos que exigir unas condiciones dignas en las prácticas, que suponen trabajo efectivo, o el negarnos a trabajar gratis, tiene que ser un elemento central. Una política radical en y más allá de la universidad tiene que partir del reconocimiento del estudiantado como un sujeto específico, pero que no es ajeno al más amplio sujeto de la juventud precaria. Las estudiantes universitarias, entendemos, tenemos que partir de nuestras propias especificidades para reconocernos en lo que tenemos en común con un estudiante de FP dual, una post-universitaria con un contrato en prácticas o un becario en un despacho de abogados. Hace unas semanas, el secretario de Acción Sindical de Comisiones Obreras, Ramón Górriz, decía a propósito de las 11 modalidades diferentes de prácticas, contratos de aprendizaje y becas que existen, que del mismo modo que en su momento sindicalizaron las empresas de trabajo temporal, lo harían con estas formas de subempleo. No seamos imbéciles, ningún sindicato de la concertación va a venir a salvarnos con una capa roja.Es ahora y somos nosotras.

Carlos Rodríguez, militante de la Oficina Precaria.

http://disparamag.com/blogs/dossier-universidad/blog-dossier-universidad/235-notas-sobre-becas-universidad-y-trabajo-postfordista

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1 Una caracterización de la universidad como aparato hegeónico puede leerse en: Panagiotis Sotiris. Teorizando la universidad-empresa. Preguntas abiertas y algunas posibles respuestas. En: De la nueva miseria. La univerisdad en crisis y la rebelión estudiantil, Akal (2013).

2 Para una comprensión global de la mercantilización de la universidad y sus resistencias, se recomienda la lectura de Universidad en conflicto, Edu Factory, Traficantes de Sueños (2010).

De la funcionalidad del nuevo sistema universitario en relación a las nuevas formas del trabajo hemos hablado en mayor profundidad en el artículo Combatir las becas fraudulentas es combatir el 3+2: http://oficinaprecaria.org/2015/02/18/combatir-las-becas-fraudulentas-es-combatir-el-32/

4 Periódico diagonal. Los becarios cotizarán a la seguridad social: https://www.diagonalperiodico.net/global/19759-becarios-cotizaran-la-seguridad-social.html

No más becas por trabajo. Glosario legal: http://www.nomasbecasportrabajo.org/p/legal.html

La tabla reivindicativa elaborada hasta ahora se puede consultar aquí: http://oficinaprecaria.org/2015/03/11/colectivos-estudiantiles-y-oficina-precaria-exigen-buenas-practicas-sobre-becas-a-las-universidades/