Madrid necesita al Patio Maravillas y la Ofi también

Han transcurrido más de cien días desde que el Patio Maravillas perdió su última sede y también desde que nuestro colectivo, decidió poner parón a algunas actividades para poder dedicar tiempo y espacio a pensar y construir el Patio. Hoy queremos recordar por qué el Patio, explicar las potencias del proyecto y las vivencias colectivas que nos hicieron crecer entre esas cuatro paredes: el continente en el que (nos) demostrábamos cada día que podíamos construir una vida que mereciese tal nombre.

Es importante recordar que el Patio Maravillas no es un cortijo cerrado, por el contrario es una infraestructura del común que se ha demostrado imprescindible para las madrileñas y los madrileños, (¡hasta 50.000 personas hacen uso al año de sus instalaciones!) y ha generado un espacio imprescindible para quienes venimos trabajando en un cambio político y democrático que mejore la vida de la gente corriente.

La lucha de nuestro colectivo arrancó en mayo de 2012 cuando un grupo de jóvenes nos unimos intentando buscar soluciones al mercado laboral cada día más precario al que nos enfrentábamos.

Desde el principio trabajamos en el Patio, donde hemos celebrado asambleas y ofrecido más de trescientas asesorías laborales y gratuitas con las que hemos puesto nuestro granito de arena para solucionar problemas de empleo obteniendo múltiples victorias que nos demuestran que en común el cambio es posible.

Comenzamos siendo muy vulnerables (aún lo somos) y también, como la precariedad impone, siendo poco dueñas y dueños de nuestro tiempo, pues se mezclaban épocas de desempleo donde la Oficina Precaria era una tabla de salvación colectiva y un horizonte por el que merecía la pena seguir con meses de empleo con horarios imposibles, jornadas eternas u horas extras que nos impedían dedicarle al proyecto el tiempo que deseábamos.

Por eso el Patio y los recursos que nos daba nos eran (y son) imprescindibles. Teníamos un espacio propio en el que desarrollar nuestras ideas y campañas, un lugar de re-unión donde pensarnos colectivamente y desarrollar aprendizajes conjuntos. También una oferta de ocio a nuestro alcance. Y un lugar que ayudábamos a gestionar, que construíamos cada día con quienes llegaban y con quienes habían trabajado en el proyecto desde hacía ocho años.

Hoy no tenemos Patio Maravillas y hemos perdido ese rincón desde el que pensar alternativas laborales y desde el que experimentar relaciones distintas, en igualdad y de aprendizaje. Hemos dejado de ofrecer asesoría laboral gratuita ante la ausencia de un espacio adecuado y apostando por la continuidad de un proyecto que sabemos indispensable porque lo ha sido para nuestro colectivo.

No queremos perder nuestro proyecto ni el del Patio, por ello necesitamos un edificio adecuado, que siga siendo un punto de encuentro para los distintos colectivos (con las sinergias que ello provoca) y para quienes creemos en la potencia de trabajar colectivamente.

No pedimos un trato de favor ni usar injustamente un espacio ciudadano, por el contrario queremos seguir dándole a la ciudad de Madrid un espacio abierto y de encuentro, un lugar de desborde donde sigamos creciendo y veamos nacer nuevas iniciativas colectivas.

Necesitamos que ocurra pronto, es invierno y la ausencia de espacio nos desgasta, además no podemos permitirnos más días sin asesoría, nos duele cada no que damos a las consultas. Este es el porqué del Patio, el porqué de nuestra apuesta por un proyecto vital para Madrid y para quienes la habitamos.

Nuestras vidas precarias necesitan un espacio de seguridad en el que encontrarse.