Francia: Nuit Debout y sindicatos, juntos contra la reforma laboral

Manifestación Nuit Debout Francia

Todas las refinerías del país paradas, la mitad de las gasolineras con escasez de carburante, apagones por la huelga en las centrales nucleares y la semana que viene, paros de controladores aéreos y del personal ferroviario. No es la primera vez que una serie de huelgas en sectores estratégicos o en el sector público pone contra las cuerdas al gobierno en Francia pero sí es la primera vez que le sucede a un gobierno que se dice socialista. Ya hace tres meses que empezaron las movilizaciones contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de François Hollande (presidente) y Manuel Valls (primer ministro). Una serie de jornadas de manifestaciones y huelgas, junto a la Nuit Debout surgida el pasado 31 de marzo, han conseguido poner a la gran mayoría de la opinión pública contra la reforma laboral, muy parecida a la que impuso el PP en España en 2012, y la mayoría parlamentaria del Partido Socialista se tambalea, con un número creciente de diputados opuestos a la ley.

Sin embargo, el gobierno ha mostrado una impermeabilidad a las protestas y a las encuestas desfavorables que recuerda a la siniestra firmeza reformista del gobierno de Mariano Rajoy. Ante el bloqueo, la CGT (Confederación General de Trabajadores, sin ninguna relación directa con el sindicato español del mismo nombre), el principal sindicato del país, ha impulsado una serie de huelgas en sectores estratégicos, que en pocos días ha conseguido que incluso el líder del grupo parlamentario socialista y el ministro de finanzas propongan la modificación del artículo 2 de la ley. Este precepto es uno de los más dañinos para los derechos laborales, ya que permite que un acuerdo de empresa prime sobre un acuerdo colectivo. Aunque el primer ministro Valls mostró inmediatamente su oposición a reformar el artículo, el episodio muestra que la opción de aprobar la ley a toda costa pierde adeptos en el Partido Socialista cada día que pasa.

Lo primero que llama la atención de este panorama es la capacidad de movilización que los sindicatos tradicionales franceses mantienen en algunos ámbitos de la economía, especialmente en el sector público y en los sectores que se suelen identificar con la visión clásica y fordista de la clase obrera –mayoritariamente masculinos, por cierto- lo que favorece de hecho una visión virilista de la lucha sindical. Aunque la tasa de sindicación es más baja en Francia que en España, los sindicatos del país vecino tienen una mayor legitimidad social y mayor capacidad de movilización que los nuestros. Es evidente la relación entre esta mayor combatividad de la sociedad francesa y el nivel de derechos sociales del que disfrutan, más parecido al de los países nórdicos que al de España (semana de 35 horas, educación superior prácticamente gratuita, un sistema de garantías de renta laberintico pero mucho más completo que el español y un largo etcétera).

Sin embargo, el actual ciclo de movilizaciones cuenta con un nuevo actor: la Nuit Debout, el movimiento ciudadano que ocupa la plaza de la Republica en Paris y en plazas de otras ciudades de Francia desde el 31 de marzo. Nuit Debout está presente en todas las movilizaciones contra la reforma laboral, a veces de forma autónoma y otras veces actuando de forma coordinada con los sindicatos –esta es una de las varias e importantes diferencias entre este movimiento y nuestro 15M. Por ejemplo, sindicalistas y ‘nuitdebutistas’ se unieron en la mañana del jueves 26 de mayo para cortar todos los accesos por carretera a Toulouse. Aunque existen desconfianzas en ciertos sectores de ambos lados, la convergencia entre sindicatos y Nuit Debout es la tónica general, como quedó claro con la intervención de Philippe Martínez, secretario general de la CGT, en un acto en la plaza de la Republica.

El surgimiento de Nuit Debout ha permitido integrar en el movimiento contra la reforma laboral a sectores jóvenes que no suelen sentirse interpelados por los sindicatos. Además, es probable que la existencia de Nuit Debout explique en parte la gran popularidad que mantiene el movimiento social a pesar de las colas en las gasolineras y los bloqueos: el 61% de los franceses culpan al gobierno de la situación, no a los huelguistas. Es cierto que son los trabajadores de los sectores estratégicos en huelga y sus sindicatos los que están manteniendo el pulso con el gobierno, pero si la opinión publica deja de apoyarles, el gobierno del autoritario Valls se sentirá legitimado para reprimirlos aún más brutalmente que hasta ahora. Por eso, sería un error analizar la situación como una muestra de que la huelga de los sectores más “puros” de la clase obrera (trabajadores industriales, hombres en su gran mayoría) es la única forma de lucha realmente efectiva: sin el impulso de las plazas los sindicatos tendrían mucho más difícil ganar la batalla de la opinión pública, que es al menos tan importante como bloquear la economía. Además, Nuit Debout ha acuñado el lema “Contra la reforma laboral y su mundo”, favoreciendo que la lucha contra el proyecto de ley se convierta en una impugnación global del sistema político y económico que la ha hecho posible.

Pablo Castaño Tierno. Militante de Nuit Debout